Suponte que somos dos
tranvías newyorkinos
a punto de colisionar.
Suponte que van a saltar a chispas,
que vamos a incendiar la ciudad,
¡Qué diablos la ciudad, el mundo!
Suponte que ya no le interesan
los cuentos de hadas ni los príncipes.
Que ha aprendido que dejarse
caer es más divertido, y más letal.
Ímaginate que ya no necesita caricias,
que tal vez prefiera bailar a lo rock n' roll,
que prefiera perderse en sí misma,
y volver descalza a la luz del alba.
Suponte que mis costillas se me clavan,
que están a punto de estallar.
Suponte que estoy a un ápice de convertirme
en llamas y arder.
También de rajarme el pecho con todos los versos
manchados de amor y miradas hacia la luna.
Suponte que te necesito.
Y quizás si me sumerjo en los cráteres lunares de tu espalda conseguiré que la noche se vuelva eterna.
martes, 8 de julio de 2014
Colapsame.
Os traigo un grito desesperado,
un quejido desgarrador,
un aullido de necesidad en plena madrugada.
Cuando sólo los que tienen algún
asunto pendiente,
consigo mismos, siguen despiertos.
Es una protesta férrea,
escrita en paredes por no poder ser gritada.
Es una súplica,
una necesidad,
como el enfermo enganchado
a los tranquilizantes.
Como el enamorado adicto a la morfina
de sus labios.
Algo tan básico, tan elemental,
como la luz del sol.
Colapsame.
Colapsa el aire de mis pulmones,
los nervios de mi cuello,
desprende mi retina.
Destrozame, hazme un lío, colapsame.
un quejido desgarrador,
un aullido de necesidad en plena madrugada.
Cuando sólo los que tienen algún
asunto pendiente,
consigo mismos, siguen despiertos.
Es una protesta férrea,
escrita en paredes por no poder ser gritada.
Es una súplica,
una necesidad,
como el enfermo enganchado
a los tranquilizantes.
Como el enamorado adicto a la morfina
de sus labios.
Algo tan básico, tan elemental,
como la luz del sol.
Colapsame.
Colapsa el aire de mis pulmones,
los nervios de mi cuello,
desprende mi retina.
Destrozame, hazme un lío, colapsame.
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