aguardando su destino en el asfalto,
me llamó la atención su pelo electrificado,
y su piel rota.
Le dije : ''sube, preciosa'' ,
y ya nada volvió a ser lo mismo.
''Solo te quería para un polvo, quizás dos''.
Pero te anclaste a mi lado,
mirándome con esa cara,
de ''No saldrás de ésta y lo sabes''.
Y entonces vi los rayos de sus labios.
Y me di cuenta, de que eras de ese tipo de canciones
que la gente escucha bajo la lluvia,
cuando no tiene paraguas.
Rara.
Vibrante.
Como esas melodías,
que producen escalofríos en la nuca.
''Eres mi escalofrío favorito'',
''Mi axioma preferido'',
le escribí en los omóplatos a la noche siguiente.
Ahora Selene se ha ido,
ya no está.
Y la luna se ríe de mí,
como lo hacía ella cuando decía que me había enamorado.

Y soy yo el que está necesitado de su olor.
El que sueña despierto con la tormenta de su pelo.
Quién lo diría.
.jpg)


