Solía pensar que era omnisciente,
hasta que topé con tu muro,
hasta que intenté escalarlo,
derribarlo...
Puse explosivos a sus alrededores,
cavé túneles de rencor e impasividad.
Y sigo sin llegar al núcleo de tu tierra,
a tu jardín,
a tu infierno,
a lo que esconden tus ojos.
Las plantas maltratadas de mis pies
estaban acostumbradas a caminar
por todo tipo de superficies,
Júpiter me hizo omnipresente.
Hasta que quise recorrer tu sangre,
respirar el oxígeno puro de tus pulmones,
tal vez con algo de egoísmo, tal vez
quería purificar un poco los míos.
Pero mis pies se quedaban atrapados,
y ya no podían mirar atrás,
ni aspirar a llegar al horizonte
de tus venas.
¿Por qué me pones trampas?
¿Por qué me atrapas?
Siempre terminas matándome.
La ambivalencia de tu idioma me consume,
me erosiona como el viento boreal.
Las soluciones a ésta, mi paulatina y dolorosa muerte,
me atormentan.
Ese final tan trágico y cruel
supondría verdaderamente mi muerte,
no sería más que un cuerpo vacío sin alma.
La conclusión y solución se antoja lenta, espesa, casi inalcanzable. ¿Morir de sufrimiento o morir de nostalgia? Lo deletéreo, por desgracia, siempre fue mi opción predilecta.
Tal vez debería de dejar de creerme Peter Pan y asumir la vida plenamente adulta, tal vez debería alejarme de tu explosiva y aleatoria destrucción.
Y quizás si me sumerjo en los cráteres lunares de tu espalda conseguiré que la noche se vuelva eterna.
miércoles, 30 de noviembre de 2016
jueves, 17 de noviembre de 2016
¿Y si...?
¿Y si fuéramos valientes?
no tendríamos miedo a recorrernos
con los dientes,
no nos importaría besar nuestros
entumecidos párpados,
que vuelan como colibrís
nerviosos y ajetreados,
porque tienen miedo.
Y podríamos recordarnos
sin temer la llegada
de la espesa tormenta.
Y podríamos entrar en nuestras entrañas,
con las pupilas rasgando la laguna Estigia.
Y podríamos arañarnos el lomo
como salvajes que nunca han conocido
civilización alguna.
Y a dentelladas desharíamos
la manzana,
el pecado carnal,
sin reparar en el castigo
que aguardarían nuestros costados.
¿Y si tuviéramos valor?
Creeríamos como niños
en el amor.
Y navegaríamos
entre los acordes
dejando que nuestro alma
se convirtiese en sol menor,
en esa melodía,
que tanta paz traería.
Y la pureza, la pureza de mirarnos, de vernos a través de nuestros ojos, no nos asustaría, y podríamos desnudarnos y despojarnos de aquellas interrogantes, que como carcomas hambrientas,
consumen nuestro cerebro.
Y visitar los caminos, observando y callando, guardando las piedras del viaje en nuestro interior, que habrá alcanzado el nirvana.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Et nous sommes desolés
Ésta noche de otoño cálido...
vuelven las heridas.
Las cicatrices a las que nunca quise poner puntos (finales)
con el fin de que aquellas imágenes no se evaporasen.
Las caricias furtivas de niños que aún no sabían nada,
descubrir las tierras prometidas del infierno,
caminar por sus montañas rocosas,
caer una y otra vez,
sangrar...
Sangrar hasta que los labios se entrecortasen
y las piernas se agotasen
de satisfacción...
Perdimos, perdimos, perdimos.
Et cette nuit nous sommes desolés
parce que nous ne pouvons pas trouver dans ces lèvres
ce qu'on avait trouve dans les nous...
Somos incapaces de volver a descubrir los ríos del mundo,
las esquinas del cielo,
el asombro de los primeros atardeceres,
las horas muertas entre las olas de la cama,
las vivencias de los primeros senderos...
Y tu sangre recorrió cada una de mis venas,
y mi piel transmutó en ti,
y tu oxígeno vivía en mi corazón,
y éramos ese ente extraño extrañado del mundo,
ese ente que acababa de empezar a vivir.
Y tú, siempre serás en mí.
Y yo... también espero serlo en ti.
vuelven las heridas.
Las cicatrices a las que nunca quise poner puntos (finales)
con el fin de que aquellas imágenes no se evaporasen.
Las caricias furtivas de niños que aún no sabían nada,
descubrir las tierras prometidas del infierno,
caminar por sus montañas rocosas,
caer una y otra vez,
sangrar...
Sangrar hasta que los labios se entrecortasen
y las piernas se agotasen
de satisfacción...
Perdimos, perdimos, perdimos.
Et cette nuit nous sommes desolés
parce que nous ne pouvons pas trouver dans ces lèvres
ce qu'on avait trouve dans les nous...
Somos incapaces de volver a descubrir los ríos del mundo,
las esquinas del cielo,
el asombro de los primeros atardeceres,
las horas muertas entre las olas de la cama,
las vivencias de los primeros senderos...
Y tu sangre recorrió cada una de mis venas,
y mi piel transmutó en ti,
y tu oxígeno vivía en mi corazón,
y éramos ese ente extraño extrañado del mundo,
ese ente que acababa de empezar a vivir.
Y tú, siempre serás en mí.
Y yo... también espero serlo en ti.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Take a look inside
Y mi esencia imparable,
a la que nunca se le gasta la gasolina,
y que nunca encontrará un hueco para descansar.
Que sólo vuela mordaz,
parándose en todos los asteroides,
que sólo se haya errante entre el ruido,
dejándose absorber por el algodón de azúcar
del horizonte.
Que sólo encuentra polvo y ceniza
para descansar,
que sólo encuentra refugio en los finales,
que se deshace bajo la lluvia por amar...
Que se transforma en inteligente falacia
para huir de la humanidad,
que asciende entre irrealidades de humo y cartón
para encontrar la calma,
o se abraza al suelo para evitar la cama.
Que está harta de ser refugio,
que quiere ser fatua y pasajera,
que está harta de ser lumbre,
que quiere ser bombilla rota en la oscuridad.
Mi esencia que rompe
que grita,
que siente,
que charla con pájaros negros con ojos huecos,
que huye,
y que se deconstruye una y otra vez...
(Constante vuelta circular y vertiginosa que ilumina mis lunas...)
a la que nunca se le gasta la gasolina,
y que nunca encontrará un hueco para descansar.
Que sólo vuela mordaz,
parándose en todos los asteroides,
que sólo se haya errante entre el ruido,
dejándose absorber por el algodón de azúcar
del horizonte.
Que sólo encuentra polvo y ceniza
para descansar,
que sólo encuentra refugio en los finales,
que se deshace bajo la lluvia por amar...
Que se transforma en inteligente falacia
para huir de la humanidad,
que asciende entre irrealidades de humo y cartón
para encontrar la calma,
o se abraza al suelo para evitar la cama.
Que está harta de ser refugio,
que quiere ser fatua y pasajera,
que está harta de ser lumbre,
que quiere ser bombilla rota en la oscuridad.
Mi esencia que rompe
que grita,
que siente,
que charla con pájaros negros con ojos huecos,
que huye,
y que se deconstruye una y otra vez...
(Constante vuelta circular y vertiginosa que ilumina mis lunas...)
martes, 26 de julio de 2016
Juego de dos
Se acerca a paso lento la fragilidad del amanecer, y yo, crucificada aún en el techo.
Y yo, exhalando las ganas de arrancarte la piel y con ello arrancar tu sufrimiento.
¿Acaso tu revuelta mente me ha dicho adiós?
El consuelo de las despedidas no definidas es el sufrimiento más perpetuo, la tortura más insana.
Me electrifica tu respiración cortada, tus dedos que no encuentran la determinación necesaria para rozarme.
10 martillazos en cada una de mis articulaciones por cada sílaba que encerré a conciencia en mi pecho, que acabó reventando y manchando de palabras hasta la más lejana y desierta tierra.
Sigo aquí, y la desnudez de los gritos amargos es lo único que abraza mis costillas.
Y mis ojos brillan con luz fatua cuando puedo andar por tu pelo, cuando puedes admirar mi sonrisa, cuando puedo despojarme de incertidumbres y segundas pieles y permitirte observar mi alma.
Las paredes abrazan tu olor, y ya no sé si dejarme guiar por mis dedos, que ansían unirse a tu nuca sin importar los inconvenientes, o a mis pies, que se dirigen hacia nuevas vidas.
Y yo, intentando expulsar la rabia que se acumula y que soy incapaz de desahuciar de mis entrañas.
Intentando volver a confiar en los latidos puros, intentando vomitar las mariposas negras que me engullen, intentando hasta el último de mis alientos purgarme de tantas sensaciones que me producen tu existencia.
Dos cuerpos bajo un baile de estrellas, que no son capaces de lanzar sus caricias, temblando de impotencia por miedo a recaer en el error, que solo se vuelve a cometer parcialmente.
Dos cuerpos temiendo volver a amarse, tú, repleto de cadenas y candados que sólo el paso del tiempo podrían abrir.
Yo, temiendo no ser capaz de abrirlos, temiendo volver a fallar, temiendo volver a suspenderme en el vacío de tu frío.
Y yo, exhalando las ganas de arrancarte la piel y con ello arrancar tu sufrimiento.
¿Acaso tu revuelta mente me ha dicho adiós?
El consuelo de las despedidas no definidas es el sufrimiento más perpetuo, la tortura más insana.
Me electrifica tu respiración cortada, tus dedos que no encuentran la determinación necesaria para rozarme.
10 martillazos en cada una de mis articulaciones por cada sílaba que encerré a conciencia en mi pecho, que acabó reventando y manchando de palabras hasta la más lejana y desierta tierra.
Sigo aquí, y la desnudez de los gritos amargos es lo único que abraza mis costillas.
Y mis ojos brillan con luz fatua cuando puedo andar por tu pelo, cuando puedes admirar mi sonrisa, cuando puedo despojarme de incertidumbres y segundas pieles y permitirte observar mi alma.
Las paredes abrazan tu olor, y ya no sé si dejarme guiar por mis dedos, que ansían unirse a tu nuca sin importar los inconvenientes, o a mis pies, que se dirigen hacia nuevas vidas.
Y yo, intentando expulsar la rabia que se acumula y que soy incapaz de desahuciar de mis entrañas.
Intentando volver a confiar en los latidos puros, intentando vomitar las mariposas negras que me engullen, intentando hasta el último de mis alientos purgarme de tantas sensaciones que me producen tu existencia.
Dos cuerpos bajo un baile de estrellas, que no son capaces de lanzar sus caricias, temblando de impotencia por miedo a recaer en el error, que solo se vuelve a cometer parcialmente.
Dos cuerpos temiendo volver a amarse, tú, repleto de cadenas y candados que sólo el paso del tiempo podrían abrir.
Yo, temiendo no ser capaz de abrirlos, temiendo volver a fallar, temiendo volver a suspenderme en el vacío de tu frío.
domingo, 5 de junio de 2016
Opciones
Viento,
viento enzarzado de por vida en mis palabras.
Miedo arraigado en mi mirada,
transformado en ansias por descubrir.
Ambigüedad que se filtra como veneno
para no abandonar jamás la guerra mundial
que sucede bajo los párpados.
Y la luna,
y la luna que nunca se acaba,
y las estrellas que vigilan mis pesadillas,
que observan el frenesí.
Y una bóveda celeste
que eclipsa,
que eclipsa y muerde el alma.
Un canto de pájaros robóticos
cuando cae la noche,
ilusiones y reflejos que confunden,
que confunden y machacan.
Nos tiramos en la nada,
nos protegemos de su frío con
camisas prestadas,
buscando puertas escondidas.
El daño es irreparable, la balanza amor-odio ha reventado, y sus piezas, sobre el suelo, se nos clavan en las plantas de los pies y en la piel bajo las uñas.
Un tren pasa afilando veloz las nubes del amanecer.
Ha sido todo tan fuerte, sucedió todo tan rápido.
Y las sensaciones, que desbocan,
que hielan, que hieren, que van, que vienen,
que desaparecen del todo o no lo hacen jamás.
Y el torbellino que se acerca y que
amenaza con arrastrarnos al barranco,
y quiere pisarnos los dedos y que supliquemos.
Y confusos, caemos
sin conocer aún la mejor opción.
viento enzarzado de por vida en mis palabras.
Miedo arraigado en mi mirada,
transformado en ansias por descubrir.
Ambigüedad que se filtra como veneno
para no abandonar jamás la guerra mundial
que sucede bajo los párpados.
Y la luna,
y la luna que nunca se acaba,
y las estrellas que vigilan mis pesadillas,
que observan el frenesí.
Y una bóveda celeste
que eclipsa,
que eclipsa y muerde el alma.
Un canto de pájaros robóticos
cuando cae la noche,
ilusiones y reflejos que confunden,
que confunden y machacan.
Nos tiramos en la nada,
nos protegemos de su frío con
camisas prestadas,
buscando puertas escondidas.
El daño es irreparable, la balanza amor-odio ha reventado, y sus piezas, sobre el suelo, se nos clavan en las plantas de los pies y en la piel bajo las uñas.
Un tren pasa afilando veloz las nubes del amanecer.
Ha sido todo tan fuerte, sucedió todo tan rápido.
Y las sensaciones, que desbocan,
que hielan, que hieren, que van, que vienen,
que desaparecen del todo o no lo hacen jamás.
Y el torbellino que se acerca y que
amenaza con arrastrarnos al barranco,
y quiere pisarnos los dedos y que supliquemos.
Y confusos, caemos
sin conocer aún la mejor opción.
lunes, 9 de mayo de 2016
Vorágine(s)
Infelicidad que resiste,
y se mezcla con las nubes,
delineando un ''aguanta''.
Decepciones que no cesan, que intentan
marchar con alguna sonrisa
dos veces a la semana.
Tal vez no las suficientes.
- Nostalgia perpetua que se acomoda tras mis córneas, cree que ha encontrado su hogar -
y se mezcla con las nubes,
delineando un ''aguanta''.
Decepciones que no cesan, que intentan
marchar con alguna sonrisa
dos veces a la semana.
Tal vez no las suficientes.
- Nostalgia perpetua que se acomoda tras mis córneas, cree que ha encontrado su hogar -
Sabores que emergen por centésima vez,
como gotas de tristeza reposando en mi paladar,
dándome escalofríos.
- El abismo ha evolucionado en mí, y yo; me he desarrollado en el abismo -
Sangre puesta de adrenalina, que intenta reprimirse.
Anidada en la tranquilidad y la firmeza ,
es todo demasiado sencillo.
Lo complicado a veces consigue atraparte.
- Vorágines continuas -
Dos vorágines que se hallan errantes
en un espacio delimitado por el caos.
Todo es frágil.
A veces explotan, y escupen rayos hasta la noche.
A veces se simbiotizan , y se funden con placidez.
Comparaciones que ahogan.
Algunas nubes emprenden la carrera para huir
de la lluvia,
otras simplemente aguardamos a empaparnos,
buscando la absolución de nuestros pecados.
El paraíso ha sido alcanzado demasiado rápido,
en un momento poco oportuno.
Cuidaría de tu pelo hasta el amanecer,
pero recuerdo otras vidas.
Viviría entre tus costillas hasta el apocalipsis,
pero tal vez no es suficiente.
Pero tal vez tenga que ahondar en otras galaxias,
para decidir donde quiero vivir.
para decidir donde quiero vivir.
tal vez no es el momento.
Me aterra que nunca llegue.
Etiquetas:
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jueves, 28 de abril de 2016
El abismo en un ombligo.
Los peces escondidos tras la tormenta, aúllan ante el sol que nace.
Se sienten extraños, colapsan al no saber como reaccionar o como comportarse.
Y soy tú, y eres yo.
Y somos pájaros incómodos por el nuevo sol que nos roza.
Por el sol que nos mece.
Estamos hambrientos de melodías sordas en suspiro menor.
Querríamos absorbernos todo el aire y el agua de nuestros cuerpos.
Descubrir bares rancios y construir ruinas compartidas.
Me cuestan cada vez más escupir las letras.
Igual que me cuesta abrir tu caja de pandora,
aun probando todas las llaves halladas en el océano.
Me cuesta mantenerme en pie cuando de repente
dejo de localizar tu sombra.
Me cuesta no caer ante el huracán,
no solidificarme en la lava del volcán.
Puede ser que estés viciado a que me cueste descifrarte.
Vuelo, vuelo en la catarata del olvido.
Aleteo, aleteo en la cima para localizarte.
Mi boca ha recordado inconscientemente el sabor de tu ombligo.
Ese que fue mi alimento durante tantos días sin pan.
He gastado 6 de 7 mi vidas en él,
tal vez por eso no pueda volver, tal vez maduré,
y decidí que conservar mi vida para forjarla era prioritario.
Pero éste cascarón racional es débil,
y tengo miedo de convertir mis ganas en prioridad,
y permitirme el lujo de sucumbir y gastar la última de
mis oportunidades en tu ombligo.
Las últimas burbujas de mi último oxígeno respiran sobre el reflejo del sol en el agua.
El último de mis dedos aferrados resbala por la pared del abismo.
Se sienten extraños, colapsan al no saber como reaccionar o como comportarse.
Y soy tú, y eres yo.
Y somos pájaros incómodos por el nuevo sol que nos roza.
Por el sol que nos mece.
Estamos hambrientos de melodías sordas en suspiro menor.
Querríamos absorbernos todo el aire y el agua de nuestros cuerpos.
Descubrir bares rancios y construir ruinas compartidas.
Me cuestan cada vez más escupir las letras.
Igual que me cuesta abrir tu caja de pandora,
aun probando todas las llaves halladas en el océano.
Me cuesta mantenerme en pie cuando de repente
dejo de localizar tu sombra.
Me cuesta no caer ante el huracán,
no solidificarme en la lava del volcán.
Puede ser que estés viciado a que me cueste descifrarte.
Vuelo, vuelo en la catarata del olvido.
Aleteo, aleteo en la cima para localizarte.
Mi boca ha recordado inconscientemente el sabor de tu ombligo.
Ese que fue mi alimento durante tantos días sin pan.
He gastado 6 de 7 mi vidas en él,
tal vez por eso no pueda volver, tal vez maduré,
y decidí que conservar mi vida para forjarla era prioritario.
Pero éste cascarón racional es débil,
y tengo miedo de convertir mis ganas en prioridad,
y permitirme el lujo de sucumbir y gastar la última de
mis oportunidades en tu ombligo.
Las últimas burbujas de mi último oxígeno respiran sobre el reflejo del sol en el agua.
El último de mis dedos aferrados resbala por la pared del abismo.
miércoles, 6 de abril de 2016
Inicio
Deslizaba el dedo distraida y suavemente
por la mantequilla.
La tostada de la tarde ardía
y una canción esbeltamente esculpida
hacía brotar la brutalidad de mis entrañas.
Y el dedo se hundía en la mantequilla,
y ésta se derretía,
como yo me derretía en tus caderas,
que hechas de nieve se desmoronaban
y sucumbían a mis manos,
para llegar a mi boca y calmar la sed
de todas las nubes en las que no pude
refugiarme en tu derrotada cordura.
Y mis ojos, no veían más allá de
los ladrillos rojizos, donde mi mente
proyectaba tu ausencia.
Han impreso mapas del mundo en mis labios,
han recorrido con fuego la suave elipse
de mi cintura,
han dibujado canciones de apocalipsis
en mis orejas.
He sentido con las plantas de los pies
un suelo frío de marzo.
Que era el doble de frío por no ser el tuyo.
Pero no sé.
La tostada se ha quemado.
Y los ladrillos rojos me recuerdan a que nada
puede compararse con tu universo.
por la mantequilla.
La tostada de la tarde ardía
y una canción esbeltamente esculpida
hacía brotar la brutalidad de mis entrañas.
Y el dedo se hundía en la mantequilla,
y ésta se derretía,
como yo me derretía en tus caderas,
que hechas de nieve se desmoronaban
y sucumbían a mis manos,
para llegar a mi boca y calmar la sed
de todas las nubes en las que no pude
refugiarme en tu derrotada cordura.
Y mis ojos, no veían más allá de
los ladrillos rojizos, donde mi mente
proyectaba tu ausencia.
Han impreso mapas del mundo en mis labios,
han recorrido con fuego la suave elipse
de mi cintura,
han dibujado canciones de apocalipsis
en mis orejas.
He sentido con las plantas de los pies
un suelo frío de marzo.
Que era el doble de frío por no ser el tuyo.
Pero no sé.
La tostada se ha quemado.
Y los ladrillos rojos me recuerdan a que nada
puede compararse con tu universo.
domingo, 21 de febrero de 2016
Intencionadamente
El sol hoy no ha querido ponerse.
El atardecer ha sido inexistente.
-siento que hay una cuerda
rasgada en mi garganta-.
Los edificios con sus heridas del tiempo,
blancos y bajos,
se aletargaban bajo aquello
denso y atrapante.
-no sé que es, pero me aterra-.
Hay una escapada entreabierta.
Reinan un silencio y un viento leves,
ambos dominantes, ambos susurrantes
ambos estremecedores.
Se intuye un olor penetrante
a algo quemado,
a algo que ya se arrojó por el balcón,
a algo que ya terminó.
Todo está sucumbiendo
al miedo incicatrizable.
-tengo miedo de aquello que
las nubes no me dejan apreciar-.
Hay sombras difusas allí.
Resonó el disparo en mi paladar,
al fin y al cabo acababa de asesinar
intencionadamente a mi cordura.
El atardecer ha sido inexistente.
-siento que hay una cuerda
rasgada en mi garganta-.
Los edificios con sus heridas del tiempo,
blancos y bajos,
se aletargaban bajo aquello
denso y atrapante.
-no sé que es, pero me aterra-.
Hay una escapada entreabierta.
Reinan un silencio y un viento leves,
ambos dominantes, ambos susurrantes
ambos estremecedores.
Se intuye un olor penetrante
a algo quemado,
a algo que ya se arrojó por el balcón,
a algo que ya terminó.
Todo está sucumbiendo
al miedo incicatrizable.
-tengo miedo de aquello que
las nubes no me dejan apreciar-.
Hay sombras difusas allí.
Resonó el disparo en mi paladar,
al fin y al cabo acababa de asesinar
intencionadamente a mi cordura.
lunes, 1 de febrero de 2016
Musa número 14. 24 horas.
No recuerdo su nombre, sólo me lo masculló un par de veces al oído.
Perseguía la sonrisa de las nubes.
Cuando las aceras reían por
poder sostener sus pies,
ella seguía al cielo con los párpados cerrados.
Siempre llegaba a su destino.
Aunque su destino cambiaba cada vez
que giraba sobre sus talones para besar al viento.
Tomaba con cuidado y precisión el rosado
del horizonte al amanecer,
y lo colocaba sobre sus mejillas.
Huía de la luz gélida.
Huía de muchas cosas.
De ella misma, de mí, de las sombras y las luces.
Tenía miedo.
¿Y qué mejor manera de huir de algo
que refugiarse en ello para inmunizarse?
Hacía ver a las almas impuras que estaba loca,
destrozada, que no tenía sentido.
No tenía ningún interés en que nadie conociera
sus auténticas locuras.
Nadie salvo yo.
No supe leerte entre líneas. No fui capaz de vomitarte letra a letra lo que pensaba. Yo también quería huir. De veras que lo siento. Lo siento en cada ápice de mi cuerpo tras esas 24 horas que me brindaste. Cuando descifré el mensaje ya las golondrinas se habían marchado buscando su refugio, tu pelo. La bruma densa me nubla la vista. Me aterra ésta incertidumbre. No sé si la herida sigue abierta. Tal vez esté sangrando, tal vez esté ahogándome. Pero sólo puedo pensar en el atardecer y el plenilunio. Siempre odié los finales abiertos. Y por encima de todo; los pájaros que no saben volar.
Perseguía la sonrisa de las nubes.
Cuando las aceras reían por
poder sostener sus pies,
ella seguía al cielo con los párpados cerrados.
Siempre llegaba a su destino.
Aunque su destino cambiaba cada vez
que giraba sobre sus talones para besar al viento.
Tomaba con cuidado y precisión el rosado
del horizonte al amanecer,
y lo colocaba sobre sus mejillas.
Huía de la luz gélida.
Huía de muchas cosas.
De ella misma, de mí, de las sombras y las luces.
Tenía miedo.
¿Y qué mejor manera de huir de algo
que refugiarse en ello para inmunizarse?
Hacía ver a las almas impuras que estaba loca,
destrozada, que no tenía sentido.
No tenía ningún interés en que nadie conociera
sus auténticas locuras.
Nadie salvo yo.
No supe leerte entre líneas. No fui capaz de vomitarte letra a letra lo que pensaba. Yo también quería huir. De veras que lo siento. Lo siento en cada ápice de mi cuerpo tras esas 24 horas que me brindaste. Cuando descifré el mensaje ya las golondrinas se habían marchado buscando su refugio, tu pelo. La bruma densa me nubla la vista. Me aterra ésta incertidumbre. No sé si la herida sigue abierta. Tal vez esté sangrando, tal vez esté ahogándome. Pero sólo puedo pensar en el atardecer y el plenilunio. Siempre odié los finales abiertos. Y por encima de todo; los pájaros que no saben volar.
lunes, 11 de enero de 2016
4x212
Contigo en mi regazo mi alma se tranquiliza,
y por un momento es capaz
de dejar de emitir sonidos grotescos.
Contigo en mi regazo,
las llaman se apaciguan,
y por horas soy capaz de evitar
que consuman mis ánimos y deseos.
Tu mirada canta canciones
de derrota,
canciones tan en silencio que hacen vibrar
al propio silencio,
y hacen que deje de ser silencio;
y hacen que deje de ser silencio;
y deje de ser vacío.
Con tus yemas en las fracturas de mi cuello,
en las cremalleras de mi pecho,
en las rajas de mi estomágo,
y en las debilidades de mis muslos...
electricidad.
Ésta electricidad,
que es capaz de darme energía,
hasta la próxima luna que vuelva
a tenerte en mi regazo.
Creepy Christmas
Los copos intangibles de la envidia
caen sobre nosotros. Y queman.
Las ilusiones de los niños son brillantes durante el día.
Encendidas, inevitables.
Cuando los rayos se retiran moribundos,
se tornan grisáceas y aprensivas.
Nos dejamos asfixiar,
y llenamos las calles de impulsos irracionales.
Las sombras, queridos amigos,
se esconden
tras las esquinas.
caen sobre nosotros. Y queman.
Las ilusiones de los niños son brillantes durante el día.
Encendidas, inevitables.
Cuando los rayos se retiran moribundos,
se tornan grisáceas y aprensivas.
Nos dejamos asfixiar,
y llenamos las calles de impulsos irracionales.
Las sombras, queridos amigos,
se esconden
tras las esquinas.
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