miércoles, 28 de septiembre de 2016

Et nous sommes desolés

Ésta noche de otoño cálido...
vuelven las heridas.
Las cicatrices a las que nunca quise poner puntos (finales)
con el fin de que aquellas imágenes no se evaporasen.
Las caricias furtivas de niños que aún no sabían nada,
descubrir las tierras prometidas del infierno,
caminar por sus montañas rocosas,
caer una y otra vez,
sangrar...
Sangrar hasta que los labios se entrecortasen
y las piernas se agotasen
de satisfacción...
Perdimos, perdimos, perdimos.

Et cette nuit nous sommes desolés 
parce que nous ne pouvons pas trouver dans ces lèvres 
ce qu'on avait trouve dans les nous... 

Somos incapaces de volver a descubrir los ríos del mundo,
las esquinas del cielo,
el asombro de los primeros atardeceres,
las horas muertas entre las olas de la cama,
las vivencias de los primeros senderos...

Y tu sangre recorrió cada una de mis venas, 
y mi piel transmutó en ti, 
y tu oxígeno vivía en mi corazón, 
y éramos ese ente extraño extrañado del mundo,
ese ente que acababa de empezar a vivir. 

Y tú, siempre serás en mí.

Y yo... también espero serlo en ti.

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