miércoles, 22 de marzo de 2017

Encerrada en su capullo

Era un grito desesperado
procedente de una garganta
que ansía la libertad.

Era una oruga atrapada en su capullo,
incapaz de abrir las alas
por miedo a que el sol vespertino
las abrasase.

Era una canción cuyo
sonido era chirriante
pero adictivo,
como las hojas de otoño,
que se acumulaban
en su piel.

Era un gemido de lucha,
era un gemido de despedida,
era un gemido de destrucción.

Era un constante quebrar de huesos,
un constante atardecer,
siempre atrapada entre la luz suave
y la abrupta oscuridad.

Era una vasija rota,
manaba incertidumbre
púrpura por sus grietas.

Era un colibrí con el pico roto,
corroído por los néctares
dulces de las venenosas madrugadas.

Era un bomba a punto de estallar,
a punto de salpicar el rostro de todos
de realidad
y de lluvia de marzo.

martes, 21 de marzo de 2017

El tintineo de las almas

''Yo respeto a mi veneno porque va a matarme''. 

Son polillas que chocan contra el hielo una y otra vez,
son peces que tratan de tomar una bocanada desesperada
de oxígeno,
son manos frágiles que buscan a tientas un trozo
de acero que agarrar,
o una espina dorsal que destrozar
poco a poco, mientras el fuego arde
y hace de la madera dolorosas astillas.

Son pequeños demonios de dientes largos,
son cristales finos que atraviesan el esófago
sin que llegues a notarlos nunca

Son bombas atómicas.

Emociones tan intensas
que no pueden ajustarse
a ninguna palabra.

Lucho con y contra mis percepciones,
quiero que el Sol cuide de mis cabellos,
quiero que la Luna me desvele y me inyecte locura.
Me deconstruyo ante las almas,
buceo en lo oscuro para encontrarlas,
quiero sentir sus ápices puros,
quiero que se adhieran a mi piel.

Y septiembre gritando mi nombre,
y mayo llorando por mí,
y noviembre reteniéndome.


Me duele el pecho, el mundo gira y no lo noto, mi cabeza va tan rápido que no soy capaz de atrapar mis pensamientos y destriparlos.
Resultan interrogantes que debo cargar a mis espaldas.
Sólo se quedan ahí, presionándome contra el mundo y contra la cordura.
Y hay cuervos que se deleitan con mis órganos,
y hay algo podrido que no puedo eliminar,
porque tal vez,
no quiera.

lunes, 6 de marzo de 2017

Finales abiertos

Finales que no llegan a completar su significado,
porque forman parte de historias que no acaban
porque forman parte de poemas pausados, pero no terminados.
Lenguas que se rozan pero que no saben componer una sinfonía,
manos que se chocan y hacen girar el mundo.
Una melodía electrifica mi columna,
y es la melodía de las sensaciones que se acumulan.
Hay trozos impares que no están destinados
a encontrar un tiesto donde florecer,
y yo soy un trozo que nunca termina de ajustarse a nada,
cuyas muecas acaban rechazando a la otra mitad.
La sal pegada a los hombros,
la arena de tu recuerdo por mis muslos,
recuerdos que mi paladar no quiere dejar de saborear
pero que tienen
que encontrar su propio final,
para alcanzar su catarsis,
para volar.