A Vetusta Morla.
Gracias.
El valor para marcharse,
el miedo a llegar.
Perdámonos en Copenhague.
Huyamos.
Juntemos nuestras piezas rotas,
quizás encajen.
Seamos cobardes,
en manos del destino.
Simples títeres,
cuyos hilos,
sean las horcas del mañana.
Y es que dejarse llevar,
suena demasiado bien.
La adrenalina infectando,
cada ápice de tu cuerpo.
Tus sentidos,
enloquecidos,
recorriendo cada rincón de Copenhague.
Y que la niebla nos guíe.
Seremos como gatos,
gastando poco a poco,
nuestras 7 vidas.
O de golpe,
tú eliges.
Y a dentelladas furiosas,
nos hallaremos en la penumbra.
En Copenhague.
Y quizás si me sumerjo en los cráteres lunares de tu espalda conseguiré que la noche se vuelva eterna.
martes, 25 de febrero de 2014
lunes, 24 de febrero de 2014
Lo(c/b)os.
Ven, que ya hace algunas lunas llenas desde que me he convertido en un animal nocturno.
El invierno corroe mis mejillas,
y juega a su antojo,
con mi cabello.
Mírame,
¿No ves que estoy pasando frío?
Por ti.
¡Jodida loca!
Hablando enmudecida,
con los aullidos de los lo(c/b)os.
¡Los lobos también están locos!
Les aullaban a la luna,
desesperados y extasiados.
Y entonces,
se olvidaba de esos grados,
bajo cero,
que calaban sus muñecas.
Y meditaba,
sobre lo bonito que sería,
convertirse en lobo,
y aullarle a la noche,
las miles de cosas,
que echaba de menos.
No habría mucha diferencia.
Al fin y al cabo,
era lo que llevaba haciendo,
interiormente,
todas esas lunas.
Tan llenas,
y a la vez,
tan vacías,
como ella.
domingo, 23 de febrero de 2014
El arte del caos.
Poseía el don de convertir el orden,
en caos.
La calma,
en braveza.
Lo estable,
en psicótico.
Pasaba por sus vidas veloz,
imparable,
fugaz.
Y sin embargo,
conseguía descolocarlos a todos.
Era huracán,
era lluvia tropical,
era mar en oleaje.
¡También era rayos!
¡También Relámpagos!
¡Y truenos!
Y todo a la vez.
Negadlo,
si queréis,
Pero en el fondo,
sabéis,
que el caos,
también es bonito.
Que el caos,
también es arte.
Primera lluvia de verano.
Mientras la ciudad lloraba,
ella caminaba por las callejuelas,
A la vez que oía a la lluvia,
suicidarse contra los adoquines ceniza.
Y permitía que las lágrimas de la ciudad,
la calaran.
Es más,
cuando las gotas se acumulaban,
caprichosas sobre sus hombros,
era cuando más viva se sentía.
''Como quién respira por primera vez''
Así lo definía.
Y danzaba,
cabalgaba a sus anchas,
a través del silencio húmedo.
Se subía a cada gota (O lágrima),
que discurría por su tez.
Pero la mejor sensación,
sin duda,
era cuando el llanto de la ciudad,
se mezclaba con el suyo propio.
ella caminaba por las callejuelas,
A la vez que oía a la lluvia,
suicidarse contra los adoquines ceniza.
Y permitía que las lágrimas de la ciudad,
la calaran.
Es más,
cuando las gotas se acumulaban,
caprichosas sobre sus hombros,
era cuando más viva se sentía.
''Como quién respira por primera vez''
Así lo definía.
Y danzaba,
cabalgaba a sus anchas,
a través del silencio húmedo.
Se subía a cada gota (O lágrima),
que discurría por su tez.
Pero la mejor sensación,
sin duda,
era cuando el llanto de la ciudad,
se mezclaba con el suyo propio.
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