domingo, 23 de febrero de 2014

El arte del caos.

Poseía el don de convertir el orden,
en caos.
La calma,
en braveza.
Lo estable,
en psicótico.
Pasaba por sus vidas veloz,
imparable,
fugaz.
Y sin embargo,
conseguía descolocarlos a todos.
Era huracán,
era lluvia tropical,
era mar en oleaje.
¡También era rayos!
¡También Relámpagos!
¡Y truenos!
Y todo a la vez.
Negadlo,
si queréis,
Pero en el fondo,
sabéis,
que el caos,
también es bonito.
Que el caos,
también es arte.



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