martes, 25 de febrero de 2014

Copenhague.

A Vetusta Morla.
Gracias.

El valor para marcharse,
el miedo a llegar.
Perdámonos en Copenhague.
Huyamos.
Juntemos nuestras piezas rotas,
quizás encajen.
Seamos cobardes,
en manos del destino.
Simples títeres,
cuyos hilos,
sean las horcas del mañana.
Y es que dejarse llevar,
suena demasiado bien.
La adrenalina infectando,
cada ápice de tu cuerpo.
Tus sentidos,
enloquecidos,
recorriendo cada rincón de Copenhague. 
Y que la niebla nos guíe.
Seremos como gatos,
gastando poco a poco,
nuestras 7 vidas.
O de golpe, 
tú eliges.
Y a dentelladas furiosas,
nos hallaremos en la penumbra.
En Copenhague.

No hay comentarios:

Publicar un comentario