Por lo que somos, por lo que seremos, por lo aprendido, por lo que nos queda por aprender.
Por los que vinieron, y se fueron. Por los que quedan por venir, por nosotros, por ti, por mí, por vosotros,
por ellos.
Vengo a traeros una pizca de optimismo, un simple pero complejo atisbo de luz.
Nadie sabe lo que es vivir hasta que no se ha cruzado de frente con un rayo de sol.
Ninguno de nosotros sabemos de amor, si nunca nos hemos arrancado la piel por otra persona cuando tenía frío, y se la hemos ofrecido a modo de abrigo.
Creemos en mentiras publicitarias, en noticias falsas y en San Valentín.
Estúpido.
Por todo aquello que echamos de menos.
Hasta el punto de recordarlo cada noche.
Por todo aquello bueno que vendrá, no sabemos que será, pero lo hará.
Vendrá y saldremos de ésta, saldremos de ésta, lo sé.
Ahora que el frío y la tormenta nos ha calado.
Ahora que llega el verano, y que creemos que no seremos capaces de descongelarnos,
ahora que estamos hundidos, y que pensamos que no volveremos a salir a flote.
Sí, lo haremos, nos descongelaremos,
saldremos a flote,
y podremos volver a permitir que la luz del sol nos atonte,
podremos hundirnos en el mar con una sonrisa despreocupada.
Hoy saldremos a buscar, nuestra historia, nuestro sitio.
Hazme una señal cuando saltes al vacío.
Haz que tu voz se escuche, crea terremotos con tu alegría.
Invita a los náufragos a bailar hasta quemar el horizonte.
Lo superaremos.
Lo sé.
Y quizás si me sumerjo en los cráteres lunares de tu espalda conseguiré que la noche se vuelva eterna.
miércoles, 25 de junio de 2014
viernes, 20 de junio de 2014
A su oscuridad
Le gustaba la soledad.
El tipo de soledad que encuentras en una taza de café a las 3 a.m.
Cuando tus pensamientos chillan tanto,
que eres incapaz de concebir el sueño.
Le gustaba la tragedia.
El tipo de tragedia que habita en un vaso de vodka.
Cuando los remordimientos y las heridas (no)cerradas,te
te nublan los iris oculares.
Le gustaba la indiferencia.
Esa indiferencia que forma parte del humo de un cigarro.
Cuando las adversidades se van hundiendo
poco a poco en tu pecho.
Le gustaba el sol,
el sol que contiene un día de marzo.
Le gustaba la oscuridad.
Esa oscuridad que guardaban sus ojos
cuando el infierno se apoderaba de ella.
Y sin embargo, a la vez, al mismo tiempo,
le temía a la oscuridad.
A su oscuridad.
El tipo de soledad que encuentras en una taza de café a las 3 a.m.Cuando tus pensamientos chillan tanto,
que eres incapaz de concebir el sueño.
Le gustaba la tragedia.
El tipo de tragedia que habita en un vaso de vodka.
Cuando los remordimientos y las heridas (no)cerradas,te
te nublan los iris oculares.
Le gustaba la indiferencia.
Esa indiferencia que forma parte del humo de un cigarro.
Cuando las adversidades se van hundiendo
poco a poco en tu pecho.
Le gustaba el sol,
el sol que contiene un día de marzo.
Le gustaba la oscuridad.
Esa oscuridad que guardaban sus ojos
cuando el infierno se apoderaba de ella.
Y sin embargo, a la vez, al mismo tiempo,
le temía a la oscuridad.
A su oscuridad.
viernes, 13 de junio de 2014
Hasta despertar.
contra los raíles, y aún asi,
nunca quedar satisfecho.
Clavarse hielo en la piel caliente,
que escuece, pero alivia. Al igual que tú.
Oxidar nuestros engranajes
con alguna canción pegadiza de blues.
Puede que el oxidarnos, nos haga sentirnos más reales.
Buscar ansiosos anclarnos a
nuestros huesos bajo la ropa.
Hablar con los suicidas largo y tendido,
tras habernos tirado por las ventanas,
rotas, hechas añicos.
Rodearnos de fuego y ascuas.
Quedarnos con las cenizas
del pasado,
en las yemas de los dedos.
Saltar desde los acantilados
de nuestros cuellos.
Deshacernos con jazz lento.
Y así, hasta despertar.
martes, 3 de junio de 2014
Sucumbir.
Todos necesitamos ese rayo que nos parta en dos.
Que nos haga añicos y nos dé fuerzas
para luchar.
Todos necesitamos en ocasiones, sucumbir.
Liberarnos y desatarnos de las culpas
que se anclan a nuestro cuello.
Y venderle nuestra alma al mismísimo caos.
Cuando somos niños nos enseñan a evitar el desorden
nos dicen que debemos ser ordenados y tenerlo todo siempre bajo control.
Pero vamos, seamos sinceros, todos sabemos
que lo más bonito es el desorden desordenado de nuestros nudillos.
Todos necesitamos momentos caóticos,
momentos únicos que nos desordenen.
Para volver a encontrarle el sentido
a éste cóctel molotov llamado vida.
Y volver a ordenarnos.
Todos necesitamos sentir el riesgo de la pasión,
florecer en nuestro pulso,
y habitar en nuestra vena aorta.
Que nos haga añicos y nos dé fuerzaspara luchar.
Todos necesitamos en ocasiones, sucumbir.
Liberarnos y desatarnos de las culpas
que se anclan a nuestro cuello.
Y venderle nuestra alma al mismísimo caos.
Cuando somos niños nos enseñan a evitar el desorden
nos dicen que debemos ser ordenados y tenerlo todo siempre bajo control.
Pero vamos, seamos sinceros, todos sabemos
que lo más bonito es el desorden desordenado de nuestros nudillos.
Todos necesitamos momentos caóticos,
momentos únicos que nos desordenen.
Para volver a encontrarle el sentido
a éste cóctel molotov llamado vida.
Y volver a ordenarnos.
Todos necesitamos sentir el riesgo de la pasión,
florecer en nuestro pulso,
y habitar en nuestra vena aorta.
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