contra los raíles, y aún asi,
nunca quedar satisfecho.
Clavarse hielo en la piel caliente,
que escuece, pero alivia. Al igual que tú.
Oxidar nuestros engranajes
con alguna canción pegadiza de blues.
Puede que el oxidarnos, nos haga sentirnos más reales.
Buscar ansiosos anclarnos a
nuestros huesos bajo la ropa.
Hablar con los suicidas largo y tendido,
tras habernos tirado por las ventanas,
rotas, hechas añicos.
Rodearnos de fuego y ascuas.
Quedarnos con las cenizas
del pasado,
en las yemas de los dedos.
Saltar desde los acantilados
de nuestros cuellos.
Deshacernos con jazz lento.
Y así, hasta despertar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario