''Yo respeto a mi veneno porque va a matarme''.
Son polillas que chocan contra el hielo una y otra vez,
son peces que tratan de tomar una bocanada desesperada
de oxígeno,
son manos frágiles que buscan a tientas un trozo
de acero que agarrar,
o una espina dorsal que destrozar
poco a poco, mientras el fuego arde
y hace de la madera dolorosas astillas.
Son pequeños demonios de dientes largos,
son cristales finos que atraviesan el esófago
sin que llegues a notarlos nunca
Son bombas atómicas.
Emociones tan intensas
que no pueden ajustarse
a ninguna palabra.
Lucho con y contra mis percepciones,
quiero que el Sol cuide de mis cabellos,
quiero que la Luna me desvele y me inyecte locura.
Me deconstruyo ante las almas,
buceo en lo oscuro para encontrarlas,
quiero sentir sus ápices puros,
quiero que se adhieran a mi piel.
Y septiembre gritando mi nombre,
y mayo llorando por mí,
y noviembre reteniéndome.
Me duele el pecho, el mundo gira y no lo noto, mi cabeza va tan rápido que no soy capaz de atrapar mis pensamientos y destriparlos.
Resultan interrogantes que debo cargar a mis espaldas.
Sólo se quedan ahí, presionándome contra el mundo y contra la cordura.
Y hay cuervos que se deleitan con mis órganos,
y hay algo podrido que no puedo eliminar,
porque tal vez,
no quiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario