Contradicción llamó a mi puerta, y yo ingenua le abrí.
Ahora contradicción soy yo.
Tan vacía y tan llena, tan hecha jirones, y tan fuerte.
Tan feliz, y tan presa de ese pánico abrupto.
Tan contradicción que ni yo misma entiendo lo que soy.
Tan yo, tan nada, tan todo, tan nadie.
Tan luz, tan oscuridad, tan verano, y tan invierno.
Estoy hecha de piezas rotas que aún buscan el engranaje adecuado para empezar a funcionar y arreglarse,
Quizás ese sea el problema, la búsqueda.
La búsqueda de aquello que me falta, para dejar de ser contradicción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario