lunes, 17 de marzo de 2014

Verte amanecer.

Hoy vengo para verte amanecer. Para verte florecer. Para ver nacer las flores  en tus párpados. 
¿Para qué creer en Dios, si Dios no cree en nosotros?
 Absurdo, como la mayoría de cosas en este mundo avaro.
 Hoy vengo en paz, pero voy a darte guerra.
 He apaciguado mi infierno por algunas horas, como excepción, y vengo a pecho descubierto a que tú me crees el infierno. 
Muérdeme, muérdeme, prefiero morir entre tus dientes que morir de cualquier otra forma.
 Quiero verte nacer. 
Hablan de apocalipsis y eso que nunca te han sentido entre sus piernas.
 En una mirada puedo dártelo todo y a la vez arrebatártelo. 
Al fin y al cabo los ''te quiero'' acaban perdidos entre cartas incendiadas y ascuas de madrugada.
La historia se repite.
Yo, convirtiéndote en palabras en la madrugada del miércoles.
 Hoy he decidido que esto era lo más importante, hacerte palabras, y aullarte al oído.


No hay comentarios:

Publicar un comentario