Os traigo un grito desesperado,
un quejido desgarrador,
un aullido de necesidad en plena madrugada.
Cuando sólo los que tienen algún
asunto pendiente,
consigo mismos, siguen despiertos.
Es una protesta férrea,
escrita en paredes por no poder ser gritada.
Es una súplica,
una necesidad,
como el enfermo enganchado
a los tranquilizantes.
Como el enamorado adicto a la morfina
de sus labios.
Algo tan básico, tan elemental,
como la luz del sol.
Colapsame.
Colapsa el aire de mis pulmones,
los nervios de mi cuello,
desprende mi retina.
Destrozame, hazme un lío, colapsame.

No hay comentarios:
Publicar un comentario