Me gusta la gente que me hace pensar.
También la que me hace esperar de forma impaciente,
para luego recompensarme.
Me gusta la gente que hace que me replantee
el universo,
con sus nebulosas y agujeros negros incluidos.
Me gusta la gente que necesita la tristeza
de los días negros,
o la de unas pupilas que sufren en silencio.
Y me gusta la gente que sabe aguantar
el silencio con una mirada.
Y la que tiene algo que contar.
Pero aún más las que te cuentan historias
sin articular palabra.
La que no tiene miedo de subir hasta el cielo,
aunque sepa perfectamente que implique
estamparse contra el suelo después.
Me gustan los locos.
Me gustan las personas.
También me gustas tú.
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