domingo, 4 de mayo de 2014

Luna sangrienta.

La muerte solía danzar a sus anchas,
en sus iris de nieve y fuego,
y cuando te sonreía sabías de sobra
que tenías que ir escribiendo tu epitafio.
Se abría las venas delante de tus ojos.
Y enfebrecía con cada melodía.
Como cuando el mediodía llegaba
y decía que prefería vagar de noche,
para atormentar a los mortales con su aturdidora belleza.
Cuando lloraba engañaba a la luna,
y cuando ésta le prestaba su ayuda,
la apuñalaba y se bañaba en su sangre.


Aquel día de cierto mes de otoño,
la hallaron muerta al borde de la acera,
''Se tiró del balcón'' dijeron.
Aunque algunas voces,
siguen comentando que solo fue una venganza,
de la luna sangrienta.

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