Aquella mañana de entradas de primavera,
Sophie no fue capaz de terminarse
sus 12 tazas diarias de café solo.
Su sombra se materializó a su lado y sonrió.
''¿Te quedan pastillas para no soñar?'' le dijo.
''¡Vete!'' gritó Sophie, ¡No eres nadie!
''En eso te equivocas, pequeño trozo endiablado'' sonrió burlona;
''Soy tú misma, es decir, nada''.
Las medias irrompibles cada vez están más rotas y cuando se rompan solo quedará el vacío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario