martes, 3 de junio de 2014

Sucumbir.

Todos necesitamos ese rayo que nos parta en dos.
Que nos haga añicos y nos dé fuerzas
para luchar.
Todos necesitamos en ocasiones, sucumbir.
Liberarnos y desatarnos de las culpas
que se anclan a nuestro cuello.
Y venderle nuestra alma al mismísimo caos.
Cuando somos niños nos enseñan a evitar el desorden
nos dicen que debemos ser ordenados y tenerlo todo siempre bajo control.
 Pero vamos, seamos sinceros, todos sabemos
que lo más bonito es el desorden desordenado de nuestros nudillos.
Todos necesitamos momentos caóticos,
momentos únicos que nos desordenen.
Para volver a encontrarle el sentido
a  éste cóctel molotov llamado vida.
Y volver a ordenarnos.
Todos necesitamos sentir el riesgo de la pasión,
florecer en nuestro pulso,
y habitar en nuestra vena aorta.

1 comentario: