Comenzó a reflejarse en
el lago de su propia mente.
¿Espejo o espejismo?
Quizás ambos.
Todo era oscuro, dotado de una belleza soberbia.
Una belleza tímida, callada, cruel.
Poseía el decadentismo más alto que nunca había visto.
Pero ése era mi lugar.
Orden de desahucio en Mi menor,
marcada a fuego en mi zona epitelial.
Espejos rotos en algún lugar de mi corazón,
suenan y se esparcen cuando me recuesto sobre ellos.
Espejismos adheridos en algún lugar de mi cerebro,
se disuelven y me burlan cuando intento sacármelos.
''Hasta un reloj roto da la hora correcta dos veces al día''.
Somos asintomáticos.

Tu blog es increíble.
ResponderEliminar¡Ay, muchas gracias!
ResponderEliminarme pasaré por el tuyo c: