Sé perfectamente que cuando regreses
tendrás ganas de leer.
Por eso te escribo ésto,
el poema 104.
Mi cúspide, tus costillas.
Sé perfectamente que cuando vuelvas
tendrás ganas de beber.
Por éste motivo, voy comprando
una botella de ginebra por cada semana
que deberías estar aquí y no lo estás.
Sé perfectamente que cuando vuelvas
a quererme,
querrás enredar mis terminaciones nerviosas,
con tus hombros,
también que se te antojará apretarme los muslos,
y arañarme la cintura.
Y por todos estas cosas ilógicas,
el poema 104 habla de todo lo que deberías
haberme dado y no me distes.
De todo lo que tenemos pendiente.
El poema 104 está algo quemado y manchado.
De café y lágrimas.
El poema 104 es una oda a todas tus catástrofes.

Perdóname "mis catástrofes".No sé si querré leer, y seguro que no querré bber ginebra. Me gustaría estar pero no puedo, Tenemos mucho pendiente, pero no volveré a quererte. No hace falta; porque nunca dejé de hacerlo. De esto si estoy seguro. Lo demás lo iremos resolviendo. Espero...
ResponderEliminar¿Pero qué coj...?
ResponderEliminarNo sé quien eres, supongo que si lo supiera la cosa perdería su gracia.
La poesía tiene esa virtud. Permite muchas lecturas. Yo leí el 104 e hice "mi lectura". Seguramente cuándo lo escribiste no pensabas en mí. Pero yo no lo sé. Sólo leí, medité, me apliqué el 104 y te contesté. Si, tiene gracia que al menos este blog sirva para comunicarnos. Yo encantado. Sigue escribiendo.
ResponderEliminar