jueves, 10 de abril de 2014

La rosa suicida.

La rosa suicida,
crecía nostálgica entre
las vías del tren.
La rosa suicida nacía
tras mi tobillo,
cuando llegaba el frío.
La rosa suicida,
ansiaba morir entre los dedos,
del poeta.
Y en cambio volvía a la vida,
cuando escuchaba sus delirios
nocturnos.
La rosa suicida quería marchitarse,
sobre la boca del loco.
Quería deshacerse de sí misma
y hacer volar sus pétalos,
en la ventisca.
Y la rosa suicida,
nunca murió.


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