domingo, 20 de abril de 2014

Selene (3º y última parte)

Nota al lector:
El nombre del blog y el textito que está al principio de este salieron de este poema, ya que irónicamente, esta 3º  parte fue la primera que escribí.



Y mi mundo cambió drásticamente
cuando entró en mi vida.
Aún decoro mis madrugadas
con preguntas, al pensar en ella.
¿Qué inusual magia guardaba tras sus orejas?
Aquella chica,
a la que le gustaban todos los días de la semana.
Cuando me susurraba que todos
eran bonitos, 
con una carcajada y alguna canción.
Ella, que me cogía de la mano,
y me contaba los eclipses de sus caderas.

Ella, que me sonreía
mientras observaba mi boca,
y luego salía corriendo.
Ella, que me decía,
que el secreto estaba en la (in)diferencia.
Nunca logré adivinar si sonreía
porque era demasiado triste,
o si lloraba porque era
demasiado feliz.
  

Y en una semana consiguió,
darle la vuelta a mi cabeza.
Ella, que siempre iba con las pupilas
alborotadas,
y los pies en los cráteres lunares.
Ella, que llovía sobre si misma,
con la nostalgia de las comisuras
de sus labios.
Recuerdos etéreos de aquellas veces
en la que la oía escaparse al alba,
simplemente por ver a los pájaros,
despertar.
Esa niña de ojos desilusionados,
y sonrisa tenue.
Cuya bendita locura me llevó a mí a la mía.
A esta locura enfermiza, que no puedo superar.

Sin ella.



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